sábado, 22 de marzo de 2014


Piel
Las eras de la belleza

Presento aquí a la mujer cuya belleza excede y supera su apariencia, todo su ser fulgura en encanto como resultado de lo que ella es verdaderamente; más allá de lo tangible, de lo imaginable. Una valoración que la mujer conserva de sí misma, un reflejo que se extiende de su interior, su cuerpo y su espíritu. De ella, con un arbitrio sensual y puro tan propio, que hacen que nuestro corazón espire un sentimiento de admiración y gozo. Es la mujer motivo para el artista, búsqueda constante de la perfección, sinónimo de la belleza natural, el equilibro y la armonía.

Los artistas que se han dedicado a los elogios que la mujer merece, coinciden en que ella es belleza que trasciende a los tiempos. El arte se ha rendido ante su presencia y las han hecho inmortales. Los artistas, filósofos, músicos, fotógrafos y escritores dedicaron un espacio para rendirles pleitesía, admiración, adoración y tributo. Desde épocas tan pretéritas como el inicio de las eras, hasta el día de hoy donde reina con esplendor a causa de sus ímpetus de libertad y liderazgo.

Los orígenes de la dedicación estética de la mujer se remontan a la prehistoria. La cualidad que más se apreciaba de la mujer antigua era la fertilidad. Esto se nos muestra con figuras encontradas de ellas voluminosas e incluso deformes, lo cual refleja el interés que se sentía por la continuidad del grupo. La belleza femenina se medía por su cualidad reproductiva, la común desnudes del clan no daba pie para admirar sus formas pero si la continuidad de la especie, motivos de guerras entre clanes, privilegio para los reyes y sacerdotes. En algunas culturas ella sobresalía como símbolo de divinidad, Mujeres que usaron su inteligencia y poder para gobernar imperios y doblegar mandatos con el uso estratégico de sus encantos.

La mítica belleza de las reinas del antiguo egipto es ampliamente conocida, eran muchas las formulas que utilizaban para embellecerse. Poniendo una atención especial en el cabello, la piel y los ojos. El Cabello era teñido con distintos matices. La piel era cuidada con baños de leche, aceites y perfumes para obtener tersura y suavidad,  Los ojos eran remarcados en negro engrandeciendo y suavizando su forma natural con los parpados ensombrecidos para contrastar con su retina y enfatizar la mirada.  

Grecia, la civilización de la belleza, donde se prestaba mayor atención a los cuerpos. Es allí donde se establecieron los primeros cánones, donde se negaba la grasa y los senos voluminosos; tras el baño, se aplicaban aceites perfumados elaborados de flores de tomillo, rosas y jazmines. El maquillaje, básicamente en azul y negro para los ojos, carmín para las mejillas, labios y uñas; La piel clara connotaba pasión, y el vestuario sencillo y poroso exaltaba sus siluetas.  Todos sus dioses eran adonis perfectos de mente, cuerpo y espíritu; siendo las diosas, dignas de ser imitadas por las perfecciones que sustentaban.    

En el imperio romano la estética constituyó una auténtica obsesión. Hombres y mujeres atesoraban fórmulas de cosméticos. Se maquillaban, peinaban y depilaban por igual. Baños y masajes, vestidos y peinados o el cuidado del cuerpo no eran exclusivos del sexo femenino, todos los romanos querían embellecerse y cuidarse. Se inició la costumbre de tener esclavos dedicados exclusivamente al cuidado de la belleza de sus amos. Las esclavas se especializaron en temas concretos: baños, maquillaje, tocados.  No existía un único ideal de belleza, ya que las sucesivas conquistas del imperio romano recogieron influencias dispares de los pueblos dominados.

Durante la edad media engordar era símbolo de riqueza y salud. El atractivo se centraba más en la ornamentación externa del cuerpo y apenas se distinguía la vestimenta de ambos sexos. A partir del siglo XVI se empieza a diferenciar la ropa entre hombres y mujeres, se contempla esta época como el  inicio de la moda. Ungüentos y cremas de todos los tipos. El ideal de belleza, era el cabello rubio y rizado; de piel clara, nariz recta y fina, silueta esbelta y con caderas flexibles.  Las solteras llevaban una corona de flores como símbolo de virginidad, las casadas se cubrían con un velo. En la mitad de la Edad Media, los colores toman el mando y dividían  el cuerpo en dos y de forma longitudinal, era un traje mitad y mitad.  Ya al final de este período llevaban cola larga y ajustadas mangas.

En el renacimiento, es el arte el que impone ideales de belleza, inspirado en la estética, basado en la armonía y la proporción. Dentro de las producciones artísticas, ha quedado como emblemática en la historia del arte el nacimiento de “Venus” de Sandro Botticelli. Las características femeninas son bien conocidas: piel blanca, sonrosada en la mejillas, cabello rubio y largo, frente despejada, ojos grandes y claros; hombros y cintura estrechos, caderas y estómagos redondeados; manos delgadas y pequeñas en señal de elegancia y delicadeza; los pies delgados y proporcionados; dedos largos y finos; cuello largo y delgado; cadera levemente marcada, senos pequeños, firmes y torneados; labios y mejillas rojos y sonrosados.

La belleza de la mujer en el barroco estuvo caracterizada por ser la edad de la apariencia y la coquetería. Lo que más destaca de esta época es el uso y abuso tanto de perfumes, lunares postizos o pintados;  peinados pomposos, el uso de prendas de vestir como corsés muy ceñidos al cuerpo, encajes, ropas suntuosas, zapatos de tacón, espejos y joyas. En cuanto al aspecto físico, se puede adivinar bajo los ropajes unos cuerpos más rellenitos que en épocas anteriores, pechos más prominentes resaltados por el uso del corsé, caderas anchas y cinturas estrechas, hombros angostos y brazos redondeados y carnosos, la piel blanca sigue siendo un referente de belleza.

En la belleza de la edad contemporánea se distingue el progresivo adelgazamiento, el arquetipo de belleza en la mujer ha llegado al extremo de imponer, a partir de los años 90; un canon de belleza dominando por una delgadez extrema, en muchos casos antinatural. Este ideal de belleza, impuesto por las estrellas de cine, la música, la publicidad y la moda, han derivado en algunos casos, en problemas físicos basados en alteraciones de los hábitos alimenticios y de autoestima, ya que el ideal de belleza imperante se percibe como algo inalcanzable y la mujer de hoy puede llegar a sentir que su cuerpo es inadecuado. Es frecuente en la mujer contemporánea el concepto de anorexia.

La belleza es una de las ideas más sugestivas del arte. Ha sido adorada como el más alto valor artístico y denigrada como un delito estético. El deleite de la belleza que se encontraba en el siglo XIX se truncó al pasar al XX, con una de las máximas de las vanguardias, el ser deliberadamente antiestético. Duchamp, con su urinario, asestó un golpe mortal al anhelo de belleza que se creía implícito al arte. Desde entonces, su presencia parece haberse ido para no volver, aunque la duda aviva hoy uno de los debates más polémicos del arte: ¿Dónde habita y qué forma tiene? ¿Para qué sirve? ¿Importa en el arte hoy?
serie PIEL. lápiz

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